Observar a diario situaciones comunes, nos lleva a reflexionar sobre nuestra cultura en Gestión del Riesgo. Realmente cuánto conocemos al respecto y más aún: ¿cuántos aplicamos lo que sabemos sobre gestión del riesgo de desastres?
A propósito, sería bueno saber en primer lugar, qué es Gestión del Riesgo.
En el artículo 3ero de la Ley N° 29664 Ley del SINAGERD, se define como Gestión del Riesgo, lo siguiente:
"Es un proceso social cuyo fin último es la prevención, la reducción y
el control permanente de los factores de riesgo de desastre en la
sociedad, así como la adecuada preparación y respuesta ante
situaciones de desastre"
Eso implica que desde el lugar que nos encontremos o la función o cargo que desempeñemos, no importa profesión, oficio o edad, debemos generar una actitud basada en principios sobre gestión del riesgo. Es desde la autoridad, desde un municipio o el Estado mismo, que se debe implementar y actuar en consecuencia, con una mirada preventiva.
En las escuelas cuando se inició el programa PREVAED en el año 2013, se implementaron numerosas estrategias para proteger a la comunidad educativa y fomentar la cultura de prevención, tales como:
1. Elaboración del Plan de gestión del Riesgo de Desastres.- Cada institución educativa, debía contar con un Plan de GRD que incluya acciones de prevención, preparación, respuesta y rehabilitación. Este plan lo elabora el Comité de Gestión del Riesgo de Desastres con participación de la comunidad educativa: docentes, padres de familia y estudiantes.
2. Desarrollo de Simulacros Nacionales Escolares Multipeligro.- Inicialmente, fueron 5 simulacros escolares nacionales que debían ser desarrollados. Actualmente, solo se desarrollan 3 simulacros escolares nacionales (frente a lluvias intensas e inundaciones, sismos o multipeligro) para entrenar a la comunidad educativa en acciones de evacuación y respuesta.
3. Incorporación de la gestión del riesgo en el currículo escolar.- La gestión del riesgo se incorpora en áreas curriculares como Ciencia y Tecnología, Ciencias Sociales, Formación Ciudadana, entre otras; de manera general, en todas las áreas se puede formar a los futuros ciudadanos concientes de la reducción de riesgos y corregir situaciones de peligro que puedieran existir. Para ello, se promueve el análisis de fenómenos naturales y antrópicos y reflexionar sobre medidas de prevención desde los primeros grados de estudio.
4. Adecuación de la infraestructura escolar.- Cada institución educativa, deberá identificar las zonas seguras, zonas de evacuación y puntos de encuentro según el tipo de peligro que se ve expuesta. Asimismo, se colocan las señaléticas, alarmas y dispositivos de emergencia para estar preparados ante cualquier eventualidad.
5. Capacitación docente y soporte socioemocional.- Se capacita a los docentes y directivos, en temas de gestión del riesgo de desastres así como en soporte socioemocional que se brindará durante la emergencia. Se desarrollan actividades lúdicas y se dipone de los materiales y recursos materiales necesarios para afrontar situaciones de crisis durante una emergencia o desastre.
6. Participación de la comunidad educativa.- Durante los simulacros escolares, se espera la total participación e involucramiento de toda la comunidad educativa y de ser posible, involucrar a los diversos actores locales para estar preparados y saber actuar en una emergencia.
Si analizamos estas estrategias aplicadas a nivel educativo resultan importantes son ser las escuelas, verdaderos espacios de formación donde se adquieren no solo conocimientos para la vida; también se aprende a dar adecuadas respuestas ante un desastre ocasionado por un fenómeno natural o antrópico, para salvar vidas y sobre todo, formar ciudadanos conscientes, resilientes y preparados para enfrentar los desafíos del entorno.Si logramos esto, habremos dado un paso muy importante dentro de la prevención.
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